Betis
Luiz Felipe, testigo directo de latigazos a un compañero en plena final de la Supercopa de Arabia
Hamdallah, víctima de una agresión desde la grada que ha conmocionado al planeta fútbol
Al Betis sólo le vale ganar para mirar a Europa
Difícilmente olvidará Luiz Felipe la noche del pasado jueves, más allá de que era uno de los días más importantes para el club del que forma parte desde verano. Lo que debía ser la celebración de una final como es la de la Supercopa de Arabia, donde su Al-Ittihad se medía al Al Hilal del mismo país árabe, que concluyó con victoria del segundo por 1-4, se convirtió en un ejemplo de todo lo que no representan los derechos humanos, algo desgraciadamente habitual en esta zona de Asia occidental.
Porque su compañero Hamdallah, del mismo Al-Ittihad al que pertenece el exjugador verdiblanco, se acercaba a la grada en vista de los distintos comentarios que se vertían sobre su actuación por parte de un aficionado que estaba en la grada, y lo que ocurriría después iba a despertar el rechazo de todo el mundo del fútbol porque fue verdaderamente inaudito a la par que execrable.
Hasta esa situación, lances más o menos habituales de una final, donde la tensión se palpaba al máximo, hasta que el seguidor árabe sacaba de la nada un látigo y, ni corto ni perezoso, comenzó a azotar a Hamdallah hasta en dos ocasiones. Un seguidor grababa toda la escena, que se hacía viral a la velocidad del a luz. Antes, el futbolista había vertido agua al infractor, algo aborrecible pero en muy distinto término.
😳 ¡NUNCA SE HA VISTO NADA IGUAL!
— El Partidazo de COPE (@partidazocope) April 11, 2024
❌ Un jugador del Al-Ittihad, Hamdallah, ha recibido un latigazo al acercarse a la grada en la Final de la Supercopa de Arabia
📻 #PartidazoCOPE pic.twitter.com/5qKQpGn1Sn
Los dos latigazos a Hamdallah rebelaron al propio equipo árabe, que se dirigió directamente al infractor, que rápidamente fue rodeado por miembros de seguridad. Por allí estaba el dorsal cinco del Al-Ittihad, un Luiz Felipe que se mantuvo atento a toda la secuencia, que vuelve a evidenciar la falta de seguridad y civismo en un país que organizará el Mundial del año 2034 después de que así lo anunciara en octubre del pasado año Gianni Infantino.
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